Tu que naciste siendo portador de un sentimiento heredado
que tu pasión es candela, poema, y Rocío.
Gracias por darme un poquito de lo que te sobra,
gracias por tu amistad.
A mi amigo Paco Silva.
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lunes, 13 de mayo de 2013
lunes, 22 de abril de 2013
Escenas del Rocío
En un par de semanas estaré en el traslado de la virgen de Almonte al Rocío. Por fin terminaré mi primera colección, si salen imágenes. Sino me quedaré con la experiencia. Así es la fotografía
Cámara: Hassel
óptica: 50mm
Película: Trix 120
Escaneado directo
Cámara: Hassel
óptica: 50mm
Película: Trix 120
Escaneado directo
sábado, 1 de septiembre de 2012
El traslado
Cada siete años los almonteños esperan la visita de la Virgen del Rocío. El día 19 de agosto se realizó el traslado de la aldea a Almonte y tras diez duras horas de pregrinación nocturna, entre pinares, gentío, y polvo, el pueblo de Almonte celebró su llegada entre estruendos a pleno trabucazo y un gran griterío.
El peregrino demostró, como era de esperar, pasión y fervor por esta adorada imagen.
El peregrino demostró, como era de esperar, pasión y fervor por esta adorada imagen.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Maniquí rociero
¡Dame un sombrero! ¡soy rociero!
¡Dame un sombrero! y que no falte de "ná"
¡soy rociero!
y en la juerga me verás, soy el primero.
Maniquí rociero
hidalgo de perfume y brillo, que de devoción estás vacío
que llevas en el pecho una medalla de plata y oro,
que faltándote el "sentío"
lo asumes con falso decoro.
Con un caballo cartujano,
y en la grupa un maniquí,
siempre con la copa en la mano,
dime tu que haces aquí.
Rogelio Romero
¡Dame un sombrero! y que no falte de "ná"
¡soy rociero!
y en la juerga me verás, soy el primero.
Maniquí rociero
hidalgo de perfume y brillo, que de devoción estás vacío
que llevas en el pecho una medalla de plata y oro,
que faltándote el "sentío"
lo asumes con falso decoro.
Con un caballo cartujano,
y en la grupa un maniquí,
siempre con la copa en la mano,
dime tu que haces aquí.
Rogelio Romero
domingo, 1 de julio de 2012
La virgen, el almonteño y la sevillana (dípticos)
¡Quiero tocarla! ¡quiero llevarla!
¡quiero tocarla! a mi virgen del Rocío
¡quiero Llevarla!
y en su manto rezaré cosas del alma.
Cosas del alma,
estribillos cantaré los de Sevilla y Triana
herencia de un amor extranjero
a la pastora del mundo entero, a la reina Mariana.
Rociero forastero,
almonteño yo nací
y en la sangre yo lo llevo
quien te da derecho a ti.
(Rogelio Romero)
Cámara Nikon D3
óptica 28-70mm nikor
Imágenes digitales sin manipular, sólo editadas en byn
¡quiero tocarla! a mi virgen del Rocío
¡quiero Llevarla!
y en su manto rezaré cosas del alma.
Cosas del alma,
estribillos cantaré los de Sevilla y Triana
herencia de un amor extranjero
a la pastora del mundo entero, a la reina Mariana.
Rociero forastero,
almonteño yo nací
y en la sangre yo lo llevo
quien te da derecho a ti.
(Rogelio Romero)
Cámara Nikon D3
óptica 28-70mm nikor
Imágenes digitales sin manipular, sólo editadas en byn
miércoles, 30 de mayo de 2012
El Rocío y sus gentes
"Me voy al Rocío"
Una frase que acarrea consecuencias ligadas al disfrute de una fiesta sin igual. Suele levantar en los demás pensamientos de envidia seguidos de comentarios inoportunos por no conocer esta gran romería.
El domingo a mediodía, después de realizar un reportaje, viajé hacia a la aldea. Era de prever que la cita iba a ser multitudinaria, más 5oo.ooo personas en la madrugá del lunes reforzaba el hecho de ser una romería de importancia mundial. Hermandades desde Almonte hasta Bruselas estaban representadas.
Este año los almonteños, mejor organizados, no dejaban entrar al forastero para tocar el varal, el apasionamiento dió lugar a más de una reyerta con puños de por medio que inexplicablemente acababan en paz con muestras de cariño a través de un simbólico abrazo. No querían mas sucesos como los del pasado año donde se rompió uno de los varales, una gran tragedia para los romeros. Yo alucinaba, era mi primera visita en romería.
Los niños de todas las edades llegaban a la virgen para tocar su manto. Lógicamente, casi todos menos alguno que lo pasaba bien en el peculiar paseo hasta la imagen, lloraban desenfrenadamente sin consuelo.
Para mis adentros un miedo atroz y un "que se va a caer" no paraba de dar vueltas en mi incomprensión de aquel hecho, lo que dio lugar a un comentario a un amigo rociero que me explicó que si cayera una mosca no llegaría al suelo, no hay hueco, están súper "apretaos". Realmente lo piensas y es científicamente improbable. ¡Qué cosas!
En ocasiones, sin buscarlo, la Virgen del Rocío venía hacia mi acompañada de sus guardianes en forma de marabunta, nada protocolarios, salía despedido como si de un peluche se tratase, en esos momentos y estando de extraño es una vivencia cercana al pánico. Después te acostumbras al zarandeo, pero mientras tanto la falta de aire, el sudor que no para, y la claustrofobia que se supone que no tienes están más latentes que nunca.
Lo principal, a pesar de todo, es que he disfrutado experimentado la vivencia y haciendo fotografías.
Y como siempre, cuando hay pasión y fervor, en lo que los andaluces somos pioneros, hay escenas únicas e inigualables, y por lo tanto muy fotogénicas.
Una frase que acarrea consecuencias ligadas al disfrute de una fiesta sin igual. Suele levantar en los demás pensamientos de envidia seguidos de comentarios inoportunos por no conocer esta gran romería.
El domingo a mediodía, después de realizar un reportaje, viajé hacia a la aldea. Era de prever que la cita iba a ser multitudinaria, más 5oo.ooo personas en la madrugá del lunes reforzaba el hecho de ser una romería de importancia mundial. Hermandades desde Almonte hasta Bruselas estaban representadas.
Este año los almonteños, mejor organizados, no dejaban entrar al forastero para tocar el varal, el apasionamiento dió lugar a más de una reyerta con puños de por medio que inexplicablemente acababan en paz con muestras de cariño a través de un simbólico abrazo. No querían mas sucesos como los del pasado año donde se rompió uno de los varales, una gran tragedia para los romeros. Yo alucinaba, era mi primera visita en romería.
Los niños de todas las edades llegaban a la virgen para tocar su manto. Lógicamente, casi todos menos alguno que lo pasaba bien en el peculiar paseo hasta la imagen, lloraban desenfrenadamente sin consuelo.
Para mis adentros un miedo atroz y un "que se va a caer" no paraba de dar vueltas en mi incomprensión de aquel hecho, lo que dio lugar a un comentario a un amigo rociero que me explicó que si cayera una mosca no llegaría al suelo, no hay hueco, están súper "apretaos". Realmente lo piensas y es científicamente improbable. ¡Qué cosas!
En ocasiones, sin buscarlo, la Virgen del Rocío venía hacia mi acompañada de sus guardianes en forma de marabunta, nada protocolarios, salía despedido como si de un peluche se tratase, en esos momentos y estando de extraño es una vivencia cercana al pánico. Después te acostumbras al zarandeo, pero mientras tanto la falta de aire, el sudor que no para, y la claustrofobia que se supone que no tienes están más latentes que nunca.
Lo principal, a pesar de todo, es que he disfrutado experimentado la vivencia y haciendo fotografías.
Y como siempre, cuando hay pasión y fervor, en lo que los andaluces somos pioneros, hay escenas únicas e inigualables, y por lo tanto muy fotogénicas.
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