¡Dame un sombrero! y que no falte de "ná"
¡soy rociero!
y en la juerga me verás, soy el primero.
Maniquí rociero
hidalgo de perfume y brillo, que de devoción estás vacío
que llevas en el pecho una medalla de plata y oro,
que faltándote el "sentío"
lo asumes con falso decoro.
Con un caballo cartujano,
y en la grupa un maniquí,
siempre con la copa en la mano,
dime tu que haces aquí.
Rogelio Romero

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