miércoles, 1 de febrero de 2012

Marina nocturna

La obra fotográfica de un autor, para no pasar desapercibida, debe de perdurar en el tiempo. La imagen que adquiere solera es imborrable, y su dulzor no es empalagozo porque en su sabor final tiene un pequeño sabor a amargo, propio del sufrimiento encantador de la realización de una obra con estilo propio. Las maneras más convencionales de realizar una fotografía, son eficaces pero su tiempo de admiración es el de una chispa en el hielo.
Cuando te digan tu trabajo no lo entiendo, o es demasiado atrevido, has caso omiso, terminaría contaminando una labor honesta, engendrada desde un punto de vista único y merecedora de darle el premio a la sinceridad de un autor y su obra. Con el tiempo no sólo tendrás el agradecimiento de tu propia consciencia sino que habrás dejado un legado fotográfico sin igual, único.

Noche del 7 de septiembre de 2009
Cámara Nikon D3
óptica 28-70mm nikor
Imágenes digitales sin manipular, sólo editadas en byn






4 comentarios:

  1. El mundo sonrió cuando naciste.

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  2. Soy bastante sentimental, pero no se me saltan las lágrimas facilmente, mi mujer todavía me recrimina que porqué no lloré con la película "El club de los poetas muertos". Me has emocionado, será cosa del momento.
    Gracias por contar con mi amistad

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  3. Cada uno expresa sus sentimientos como le nace, yo sólo puedo decir que... ¿el día que lloré? Me descubrí a mi mismo. Gracias Rogelio por estas reflexiones.

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  4. Que bien sentirse humano, nos hace falta salir de la frialdad de una sociedad que no exprime constantemente. Gracias a ti Philippe.

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