domingo, 9 de diciembre de 2012

Una verdadera utopía?

Hoy no tengo fotografías para enseñar.
A veces pienso, como hoy, que la fotografía se me queda grande, no se  si realmente es el diálogo más adecuado para expresar mis "cosas". Ser lo que uno decida ser necesita de un compromiso que va más allá  de hacer algo por gusto, por impulso o por que me sale así.
Para construir una ilusión se necesita trabajo desinteresado, apasionado, y creer en uno mismo. No debe haber nada que se interponga en el camino, y si lo hubiera la solución no debe afectar al fin, a la meta que te marques.
Se que es una reflexión llevada por un momento de "ansiedad fotográfica", el fotógrafo necesita de su medio, de su cámara para poder expresar sensaciones, un sentimiento, su filosofía.
El instante pasa por delante de nosotros y al echar mano a tu herramienta ves que no está. Te lo recriminas, piensas en vacío, asientes y tu disconformidad con las circunstancias en la que te encuentras sabes que terminarás justificándolo con un "otra vez será".
En otro caso, la fotografía comercial, parte de mi forma de vida más real, base del sustento de mi familia, necesita sentirse equilibrada, reforzar sus pilares para poder ofrecer productos atractivos y sugerentes. Que mis clientes compren con satisfacción asegurada, necesito de ella sin titubear, me esfuerzo cada día por sentirme a gusto, al final lo consigo. Pero por desgracia todavía no he encontrado ese punto medio donde poder disfrutar plenamente de las dos formas, como fotógrafo  de proyectos personales por un lado y de fotografía comercial por otro. Es una verdadera "putada". Se que a muchos compañeros le ocurre lo mismo.
A veces pienso que soy un fotógrafo cobarde, que el riesgo tiene su recompensa, y otras que no tengo tiempo para jugar  a ser artista, son tiempos difíciles.
Entonces, llegando al final de esta reflexión pienso que qué bonito sería que te encargaran trabajos comerciales donde pudieras mostrar tu verdadero encanto fotográfico, donde tus clientes pudieran disfrutar de un fotógrafo en estado puro, sin poner frenos a la creatividad más profunda y desenfrenada, y a veces aletargada por la falta de uso, por un lenguaje que a veces lo transformas por miedo a utilizar una forma de expresión sin retorno, que no es posible descifrar al primer golpe de vista. La fotografía tiene un fin, la comunicación.
Una verdadera utopía?


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